¿Por qué el Ayurveda presta tanta atención a cómo comemos?

woman in purple eating

Cuando pensamos en alimentación, lo primero que suele venir a la cabeza es qué alimentos son más saludables. Buscamos la dieta perfecta, el superalimento del momento o la lista de alimentos «buenos» y «malos».

Sin embargo, el Ayurveda nos invita a hacer una pregunta diferente: ¿Cómo estás comiendo? Y es que, desde esta medicina tradicional, la forma en la que nos relacionamos con la comida es tan importante como los alimentos que elegimos.

En Ayurveda, la digestión ocupa un lugar central porque se considera uno de los pilares de la salud. Un concepto fundamental es Agni, el fuego digestivo, responsable de transformar los alimentos en nutrientes y energía para el organismo.

Cada vez sabemos más sobre la importancia de la microbiota intestinal y su relación con nuestra salud. Aunque Ayurveda y la ciencia moderna utilizan lenguajes diferentes, resulta interesante observar cómo ambos ponen el foco en la capacidad del organismo para digerir y aprovechar aquello que comemos (sigue este enlace para saber más: Agni y la microbiota).

person holding brown flower curtain

Pero el Ayurveda va un paso más allá: no solo comemos con el estómago, sino también a través de los sentidos. Lo que vemos, olemos, tocamos e incluso el ambiente que nos rodea durante la comida influye en nuestra experiencia digestiva.

De hecho, para el Ayurveda la digestión comienza antes del primer bocado. Cuando vemos un plato apetecible, percibimos su aroma, nos sentamos en un ambiente tranquilo y dedicamos unos minutos a disfrutar de ese momento, nuestro organismo empieza a prepararse para recibir los alimentos. Se activan mecanismos que favorecen la producción de saliva, de jugos digestivos y predisponen al cuerpo para una mejor digestión.

Por ello, cuidar la presentación de la comida también es una forma de cuidar nuestra salud. Servir los alimentos en un plato bonito, sentarnos a la mesa, comer sin prisas y crear un ambiente agradable no son simples detalles estéticos; son gestos que ayudan a nuestro cuerpo a entrar en un estado más favorable para digerir.

Por el contrario, comer directamente del tupper, de pie, caminando o mientras seguimos trabajando envía un mensaje muy diferente a nuestro organismo. Aunque todos lo hacemos en alguna ocasión, si se convierte en un hábito es más difícil que la digestión se desarrolle en las mejores condiciones.

Por eso, dos personas pueden comer exactamente el mismo menú y obtener resultados completamente diferentes. Todo dependerá de cómo esté funcionando su digestión en ese momento y de las condiciones en las que realizan esa comida.

Y aquí entra en juego algo que muchas veces olvidamos: la manera en la que comemos influye directamente en ese proceso.

¿Cuántas veces has comido mientras respondías mensajes, trabajabas delante del ordenador o veías una serie? Muchas veces terminamos una comida y apenas recordamos qué hemos comido o incluso si realmente hemos quedado saciados.

Vivimos con un ritmo acelerado y esa velocidad también se sienta a la mesa con nosotros.

Cuando comemos deprisa, sin masticar bien o con la mente puesta en otra cosa, nuestro cuerpo permanece en un estado de alerta que no favorece una digestión eficiente. En lugar de dedicar recursos a digerir, sigue preparado para responder al estrés y a las prisas.

Con el tiempo, este hábito puede favorecer digestiones pesadas, sensación de hinchazón, gases o dificultar que percibamos correctamente las señales de hambre y saciedad.

monochrome hands blocking camera close up

Desde el Ayurveda, la forma en la que estos síntomas aparecen dependerá también del estado de nuestro Agni y del tipo de desequilibrio predominante en cada persona.

El Ayurveda nos anima a recuperar algo muy sencillo: estar presentes mientras comemos.

No se trata de hacerlo perfecto ni de convertir cada comida en un ritual complicado. Se trata de dedicar unos minutos a escuchar al cuerpo, respirar antes de empezar, observar el plato, masticar con calma y saborear los alimentos.

También nos invita a cuidar el entorno en el que comemos. Siempre que sea posible, es recomendable hacerlo en un ambiente tranquilo y armonioso, alejados del móvil, la televisión o el ordenador.

minimalist dining table with flower vase

Incluso pequeños detalles pueden cambiar nuestra experiencia: sentarnos a la mesa, utilizar platos que nos resulten agradables, servir la comida con mimo y dedicarle el tiempo que merece. No hace falta que sea una ocasión especial; podemos convertir cualquier comida cotidiana en un momento de cuidado.

Porque sí, comer un plato recién servido en una mesa preparada genera una experiencia muy diferente a hacerlo deprisa directamente desde un tupper mientras seguimos trabajando.

Cuando prestamos atención a la comida, también aprendemos a reconocer mejor cuándo tenemos hambre de verdad y cuándo nuestro cuerpo ya está satisfecho.

No hace falta cambiar toda tu alimentación de un día para otro. A veces, los cambios más sencillos son los que más diferencia marcan. Aquí te dejo algunos cambios por los que puedes empezar hoy:

  • Comer siempre sentado y con calma.
  • Evitar comer caminando o de pie.
  • Apartar el móvil y cualquier otra pantalla durante la comida.
  • Masticar un poco más despacio.
  • Respirar profundamente antes del primer bocado.
  • Preparar un espacio agradable para comer, aunque solo dispongas de unos minutos.
  • Escuchar cuándo realmente tienes hambre y cuándo ya estás satisfecho.
woman in purple eating

Son hábitos pequeños, pero muy poderosos.

Y hay algo que me parece importante recordar: no hace falta incorporar todos estos cambios a la vez. Es mucho más fácil elegir uno, convertirlo en un hábito y, poco a poco, ir añadiendo los siguientes.

Los cambios duraderos se construyen sin prisa, pero sin pausa.

Para mí, una de las enseñanzas más bonitas del Ayurveda es que nos recuerda que la salud no depende únicamente de grandes decisiones. También se construye a través de los pequeños hábitos cotidianos.

Cada comida es una oportunidad para cuidar de nuestro cuerpo, nuestra digestión y nuestro bienestar. No se trata de buscar la perfección ni de seguir reglas estrictas. Se trata de comer con un poco menos de prisa, un poco más de atención y mucho más respeto hacia nuestro cuerpo.

Porque, al final, cuidar de nuestra salud también empieza en la forma en la que nos sentamos a la mesa.

Y quizá la próxima vez que vayas a comer, antes de pensar en qué vas a poner en el plato, puedas preguntarte algo aún más importante:

¿Cómo voy a vivir este momento?

Deja un comentario

Descubre más desde Fisioterapia & Ayurveda

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo